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Para la gente que pregunta.... para dejar un comentario hacé click en el titulo de la nota.

Ser un Pelotudo

¿Se dieron cuenta de que la mayoría de las personas cuando quiere empezar a hablar de algo empieza con una pregunta? Si no? Es como el comentario de ascensor, que te subis y en lugar de parar en planta baja hace escala en el quinto se sube uno y para cortar el silencio incomodo de ese eterno viaje de cinco pisos dice: "¿Qué frío no?". Lo peor de todo es que el hecho de tener que contestar es más incomodo que el silencio anterior, y uno responde: "Si, está fresco" mientras se acomoda la campera que ya estaba en su lugar.  Lo innecesario de ese dialogo...

Bueno, entonces si la mayoría arranca con una pregunta yo voy a hacer como la mayoría porque si lo hace la mayoría bien hecho está y la mayoría nunca se equivoca. Así que voy a empezar por preguntarles ¿Ustedes son pelotudos?  ....... Contesto yo así los saco del silencio incomodo: Yo si, pero mucho. Yo soy de los que llegan a un velorio y le preguntan al del duelo ¿Cómo estas? O que cuando alguien me dice "Perdí la billetera" yo pregunto ¿ Donde? Soy de esos Pelotudos que abren la caja de fósforos al revés, se le caen todos y que encima cuando usan un fósforo lo vuelven a guardar en la caja. Incluso a veces soy de los Pelotudos que saben que la luz está cortada, voy a prenderla igual y me doy cuenta de que soy un Pelotudo cuando no prende. Soy de esos que escriben un mensaje y aprietan el rojo, o cuando me voy a bañar, no me llevo la toalla y después grito "Me traes la toalla??!!"

En fin, la idea no es enumerar todas las pelotudeces que hago, porque no me alcanzan los caracteres. La cosa es que uno puede darse cuenta de que es un Pelotudo por que el mundo se lo hace notar. Por ejemplo cuando compras algo por calentón: Hace un mes me compre unos auriculares de la ostia, pero de la ostia y lo digo dos veces porque cuando uno quiere que le entiendan lo dice dos veces, por ejemplo:
-Ese chabon es un boludo
-¿Pero boludo cómo?
-Boludo Boludo

Bueno, fui a comprar los auriculares que suenan bárbaro, cuestión que los compré en un Farmacity ( evidencia número uno de que soy un Pelotudo), la cosa es que al mes volví al Farmacity a comprar unas cosas y vi que mis auriculares ahora estaban casi a la mitad de precio. En un mes!!!. Entonces voy y pregunto,

-¿Por qué el mes pasado costaba el doble?

-Porque esta es la semana fantástica!

Si, fantástica para vos forro. Y así es como el mundo te hace notar que sos un Pelotudo. O sea ¿El Farmacity no me podía avisar un mes antes poniendo un cartel abajo del precio que diga: "No lo compre todavía, no sea Pelotudo que en un mes lo ponemos a la mitad"? Como poder, me podía avisar, pero no lo hace porque sabe que la gente es Pelotuda.

Lo peor de todo es que este sistema suele repetir la frase " Si no está satisfecho le devolvemos su dinero!". Son muy astutos, porque somos Pelotudos, pero no tanto como para volver al Farmacity con la cajita y los auriculares y decirle al de la caja:

-Hola ¿Que tal? Vengo a devolverle esto
-¿Que pasó? ¿No te anduvo?
-No, es que soy un Pelotudo

Menos mal que uno de las experiencias aprende, yo aprendí con los auriculares. Con los auriculares, con el mp4, el celular, el home theater y la bici. Ahora me quiero comprar una memoria para la computadora así que mejor espero.

Pero ahí está el problema, yo asumo que soy un Pelotudo, pero a la gente le cuesta mucho hacerse cargo. Si voy y le pregunto a alguien: "Che vos sos un Pelotudo?" Obvio me va a decir que no. Pruébenlo, todos les van a decir que no, aunque le preguntes a la Jelinek, da igual, te va a decir que no. Es como un chabon que fuma y te dice: "Si, yo fumo, pero lo puedo dejar cuando quiero", a lo mejor si le preguntas si es un Pelotudo te dice: " Si yo soy un Pelotudo, pero puedo dejar de serlo cuando quiera". Es mentira, hay que hacerse cargo. La cuestión es que la gente no se hace cargo porque la sociedad no acepta la Pelotudez ajena, la propia, quizás, pero la ajena....

 Por eso yo desarrolle un método que consiste en no hablar. Pero nunca eh... Nunca nunca. Y si te preguntan algo decís que no, por si las dudas. Porque decir que si es de Pelotudo, por ejemplo:

-No tengo monedas ¿Queres un caramelo?
-Si.

¿Por qué decimos que sí cuando en realidad es no?............... Los saco del silencio incomodo: Porque somos unos Pelotudos

**LauCHa**

Piropos en el paradigma de la complejidad

Visto y considerando la ferviente lucha que sostiene parte de la comunidad femenina, 

levantando sus estandartes en contra de la grotesca manera de expresarnos que tenemos a 

veces los hombres ( si no saben de qué hablo, les cuento que hace poco en la ciudad de 

Buenos Aires se convocó a una marcha dirigida por un no muy numeroso grupo de Pelotudas  

mujeres militantes que expresaban su descontento e indignación que sufren cada vez que 

alguien les dice un piropo, y no sólo de los piropos guasos de la índole " con ese culo 

dedicame un pedo" o " con ese pan dulce tiro hasta navidad", sino que también expresan su

desagrado para con un piropo tan viejo como grasa, y me refiero al conocido " se te calló el 

papel.. el que te envuelve bombón") Como estoy totalmente  convencido de la consistencia 

discursiva en la que este reducido grupo sostiene su propuesta de dictar una ley que prohíba o, 

por lo menos, limite esta gran falta que tenemos los hombres a la hora de querer elogiar los 

atributos de una mujer, ley que tiene por objetivo eliminar el origen de la violencia contra la 

mujer (pues, como todos sabemos este grito agudo de mujeres va a llegar al congreso sin más 

contratiempos, puesto que, sin duda alguna, la raíz de la problemática de la violencia contra la 

mujer radica en los piropos y, claramente, una vez dictada esta ley la sociedad va a cambiar).

Teniendo en cuenta la evolución a la que los hombres nos veremos forzados, vamos a tener 

que cambiar nuestro estilo de chamuyar. Esta evolución va a llegar a tal punto que la 

complejidad de los enunciados va a ser un verdadero problema a la hora de entendernos. Es 

decir, en un futuro no muy distante, una mujer al pasar por en frente de una obra en construcción 

no va a escuchar más " Gorda! si te alambras el culo te compro una hectárea!" o "Que linda 

maceta para dejar mi flor de poronga genital!". No no, esas groserías no llegarán más a los 

oídos de una mujer que no tiene por qué escuchar semejante guarangada, pero, en su lugar y 

en consecuencia de la evolución lingüística va a escuchar algo más o menos así:  " mujer de 

exuberantes dimensiones, si por casualidad usted tiene dentro de sus consideraciones 

delimitar el área de su retaguardia por metro cuadrado , le agradecería que me haga llegar un 

telegrama, así, de ese modo, yo me empeñaría en invertir en dicho loteo". 

Esta comlejidad cuasi lacaniana para expresar algo tan simple y natural como lo es un chiste o 

un comentario con humor ( de mal gusto, pero con humor en fin) creo yo que va a exceder el 

mundo de los piropos y regirá también en los insultos y discusiones, por ejemplo: 


Sos un individuo de reducidas capacidades intelectuales y alejado por una desorbitada  
distancia de los cánones instituidos socialmente que determinan el arquetipo de una persona 
inteligente (Dijo que sos un pelotudo sonso)

O en un caso más extremo:

Sos una mujer totalmente alienada y desinteresada de las convenciones culturales que indican 
la correcta actitud genital en lo que respecta a la intimidad y el respeto por un vinculo etéreo y  
que desconoce la actitud de vergonzoso adulterio que sistemáticamente te empeñas en 
realizar a espaldas de tu cónyuge que ignora por completo, desde su inocencia, tu cínica y 
promiscua conducta (dijo que sos una puta de mierda sexualmente irresponsable y que haces 
cornudo le sos infiel al muy pajero cusquero puñetero  onanista[1] y por demás boludo contento 
ingenuo feliz de tu marido)


Imagínense un mundo en el que putear al arbitro sea una demostración total de tus aptitudes como poeta. Traten de pensar en un mundo en el que cuando termines de decir un piropo la chica ya está a tres cuadras tuyo, porque ese es al mundo al que vamos 


**LauCHa**

[1] Definición onanista: Que se hace la paja 


  

Cómo interpretar a los poetas románticos

 Sin ánimos de ofender a mi público femenino  (o masculino, ¿Por qué no?),  vengo a sacarle la careta a aquellos que se llaman poetas románticos. Más allá del innato rechazo que les tengo a los poetas melosos, hoy vengo a ponerle subtítulos a los poemas “románticos” que al parecer expresan una profunda ternura, una dulzura no apta para diabéticos, una complejidad metafórica deslumbrante y demás atributos que se les suele conceder a este tipo de poemas, pero que en realidad, por lo general, sólo son una manera encubierta de decir que un tipo está muy caliente.
Por ejemplo:


Regálame una noche de amor entre tus brazos,
Concédeme la dicha de verte hoy a mi lado.
Tan sólo por minutos te pido la ilusión,
De sentir que me amas como lo hago yo.

No ocultes tus deseos pensando en “tal vez”.
Cuando me encuentre lejos de ti, me olvidaré.
Estréchame tu mano, camina junto a mí.

Son cosas tan sencillas que me hacen muy felíz.
Cambio por un instante de tu amor y pasión,
La angustia que me invade mil noches de dolor.

Te brindo con ternura, mi amante corazón,
Pero... regálame sólo una noche
sintiendo tu calor.

Anónimo

Pareciera lindo a primera vista, de hecho en el momento ideal en el lugar propicio, entonado y enunciado de manera correcta a la mujer indicada, es un poema al que si le sacamos las rimas puede ser una gran peaje para, más tarde, mojar el bizcocho. Pero es sólo por el grado de complejidad paralingüística que posee el poema (que en sí es una cagada) pues, si prestamos atención  línea por línea, podríamos entender lo siguiente:

Regálame una noche de amor entre tus brazos

No seas forra, dame bola una noche nada más

Concédeme la dicha de verte hoy a mi lado.

Daaale. Copate.

Tan sólo por minutos te pido la ilusión de sentir que me amas como lo hago yo.

No te ortives. Es un toque nomas. Además creo que vos tenes tantas ganas como yo.

No ocultes tus deseos pensando en “tal vez”.

No seas histérica, decime si si o si no, no me digas “tal vez”.

Cuando me encuentre lejos de ti, me olvidaré.

Cuando no estés me voy a ir con otra, no sos tan importante

Estréchame tu mano, camina junto a mí.

Dame la mano y vamos pa’ lo oscurito (guiño guiño)

Son cosas tan sencillas que me hacen muy feliz.

Soy un tipo muy básico, me conformo con boludeces

Cambio por un instante de tu amor y pasión, La angustia que me invade mil noches de dolor.

Por un rapidito con vos, me olvido de que soy un garrón

Te brindo con ternura, mi amante corazón,

Te ofrezco toda mi viril calentura

Pero... regálame sólo una  noche sintiendo tu calor.

Pero… no te comas el viaje,  es esta noche nada más

Ustedes dirán, bueno con poetas arjoneros, tan meloso que ya es medio grasa, es de esperarse que en el trasfondo de tanta ornamentación y maquillaje de las palabras se encuentre escondida una propuesta indecorosa de un pajero calentón.  Pero también puede verse un mensaje de esta índole en hermosos poemas de talentosísimos escritores como lo fue el chileno Pablo Neruda.
 Más de uno va a querer colgarme de los huevos en lo alto de un balcón con lo que le voy a hacer a Neruda, pero es indiscutible que entre las líneas de este poema, podemos encontrar a un tipo muy egoísta y que la mina no le importa tanto como sugieren sus palabras:

Me gustas cuando callas porque estás como ausente, 
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. 

Me gusta cuando te hablo y te haces la boluda

Parece que los ojos se te hubieran volado 
y parece que un beso te cerrara la boca. 

Te fumaste un porro, tenes los ojos escrachados y encima sólo hablas boludeces. 

Como todas las cosas están llenas de mi alma 
emerges de las cosas, llena del alma mía. 

Soy yo, no importa lo que seas vos mientras seas como yo

Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, 
y te pareces a la palabra melancolía. 

Morocha hermosa, algo en común tenemos loca, pero igual sos un bajón
. 
Me gustas cuando callas y estás como distante. 
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. 
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: 
Déjame que me calle con el silencio tuyo.
 

 Me gusta cuando te haces la que no me das bola, o te haces la histérica, morocha hermosa
Y me escuchas desde la cocina cuando lavas los platos y el ruido del agua no te deja escucharme.
Poneme cara de culo, para que me calle con vos.

. 
Me gustas cuando callas porque estás como ausente. 
Distante y dolorosa como si hubieras muerto. 
Una palabra entonces, una sonrisa bastan. 
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Me gusta cuando te vas a la mierda y puedo ver a Boca tranquilo
Pero me quedo tranqui si me tiras un texto para que sepa que está todo bien.

Pablo Neruda

**LauCHa**

Herencia Genética

Luego de una ardua investigación dirigida por el Instituto Lauchiano de Investigación, hemos descubierto que la mujer goza de una ventaja infinitamente superior en relación con el hombre en lo que refiere a la herencia genética. Es decir, la mujer tiene más posibilidades de heredar su material genético a la próxima generación que los hombres. Dicho de otro modo, es más probable que una misma mujer tenga varios hijos con muchos hombres (haciendo que cada hijo tenga un 50% de información genética de susodicha mujer) a que un hombre tenga varios hijos con distintas mujeres (esto siempre hablando de la reproducción sexual, o sea, sin probetas, tubos de ensayo y demás materiales de laboratorio de por medio).
 Para llegar a esta conclusión el Departamento de Experimentos Sexociológicos, realizo unas experiencias utilizando como laboratorio el espacio cotidiano en el que todos realizamos nuestras vidas (calles, boliches, salas de clase, etc.) y planteándose como premisa “Una mina tiene más chances de coger que un chabón”, se decidió ubicar un sujeto en el medio de una plaza, a dicho sujeto se le ordenó que grite muy fuerte y repetida veces la siguiente frase:“Quiero coger!!!!”


















El resultado del experimento consistió en una constante carcajada de 7,5 minutos de 15 personas que se encontraban tomando mate en la plaza, el padre de la iglesia de en frente a la plaza se tapó los oídos y una madre hizo lo propio con su hijo. El sujeto del experimento lleva 3 años de terapia psicológica, medicado con psicofármacos y hace tiempo que no le habla a nadie.
 No se pudo realizar esta experiencia nuevamente con otro sujeto debido a que el comité bioético del Instituto Lauchiano mandó una normativa al Departamento de Experimentos Sexociológicos que decía: “Se fueron al carajo muchachos, traumaron al pobre pibe. No sean pelotudos”

Por otro lado, la segunda parte del experimento consistió en ubicar a una chica en la misma plaza y se le dio la misma instrucción: 



















La segunda parte del experimento dio por resultado una estampida de 13 pibes que se abalanzaron sobre la chica, culminando en una orgía al aire libre en la que participaron- además de la muchacha- 13 pibes de los cuales 4 eran artesanos que estaban vendiendo cosas en la plaza, 1 de esos africanos que venden anillitos, 3 dejaron a sus novias en ese preciso momento para unirse a la fiesta y un cura apareció en la foto, pero no podemos asegurar qué hizo después de perderse en la estampida. La chica del experimento terminó muy despeinada y se fue a su casa con 13 números nuevos agendados en su celular. Hoy en día tiene un hijo de herencia sudafricana.


Debimos abandonar los experimentos en la plaza  ya que nuevamente el Instituto Lauchiano tomó cartas en el asunto y le propuso al Departamento Sexociológico que realice sus actividades en otro medio, así de este modo, el estudio comprueba que la plaza no influía en el resultado. El comunicado decía: “Loco, les dije que no sean pelotudos y hacen una orgía en la plaza y para colmo no avisan. Vayan a hacer giladas a otro lado que el municipio ya no nos deja juntarnos ahí.”  

De este modo, la experiencia en la plaza nos demostró que una mujer al gritar con ganas sus deseos de procrear, tiene más posibilidades de heredar su material genético que el hombre haciendo lo mismo, puesto que de 13 sujetos, sólo uno le dio la mitad de su información genética, siendo que la muchacha aun puede tener hijos con otros hombres y al negro puede que le cueste conseguir otra mujer tan fácil, de hecho él junto con los otros 12 participantes de la orgía todavía rondan por la plaza esperando una oportunidad igual.

 Fue entonces cuando al Departamento de experimentos Sexociológicos se propuso analizar la conducta de los hombres y de las mujeres en un boliche, debido que el boliche actúa como una caldera hormonal en donde la testosterona y los estrógenos forman un guiso de lujuria (de ahí la expresión “revolver el guiso” cuando se hace alusión al coito).  

Sabíamos que era arriesgado realizar la misma experiencia de la plaza en el boliche, de modo que se nos ocurrió pobrar con algo distinto. Esta vez el experimento consistió en mandar a un hombre a “tocarle la cola” a cuan muchacha pueda y ver cuantas daban una reacción positiva, de este modo veríamos que tan probable es que un hombre se acueste con una mujer siendo un “seductor violento”















De 35 mujeres solo una no le devolvió un gancho de izquierda al mentón de nuestro hombre. La única que no le pegó así le hizo una llave doble Nelson y nuestro sujeto ahora está en coma con la espalda quebrada en tres partes. Quedó más que demostrado que un hombre siendo directo, es muy difícil que pueda llevarse a una mujer a la cama.

La segunda parte de este experimento consistió en lo mismo, sólo que esta vez una mujer debía “tocarle la cola” a cuan hombre se le cruce, siendo el objetivo el mismo: ver cuantos hombres daban una positiva a tal acción.


















De 146 hombres que participaron de la experiencia 50 le juraron amor eterno a nuestra enviada, no sin antes darle un baboso, inesperado y desagradable beso de aliento a borracho. Todos los demás le dijeron cosas como “Ahora me toca a mi morocha” y devolvieron el gesto grotescamente. Dejamos así demostrado que el hombre no sólo participa menos que la mujer en lo que concierne a la cantidad de material genético que hay en la deriva genética de nuestra especie, sino que además es un pobre imbécil desesperado.

Se llego a la conclusión de que un hombre cuenta con pocas posibilidades en el boliche, debido a que hay muchos hombres, y por lo general las mujeres no están con más de un hombre en una noche. Aun así entre todos los hombres que están en el boliche pudieron distinguirse tres categorías:


Categoría 1: Hombres que forman parte de un enjambre de pelotudos que planean estar con cierta mujer































Como podemos apreciar en la imagen, esta mujer tiene la posibilidad de darle su material genético a la próxima generación con cualquiera de los especímenes que la rodean, mientras que el hombre debe competir con el resto de sus pares para poder depositar la mitad de su material en la mujer, la desventaja para el macho es que la mujer elige. (La estrategias que utiliza el hombre en estos casos pueden verse en el informe del Instituto Lauchiano de investigación: Homo chamullerus, en este blog)

Categoría 2: Hombres que forman  parte de un conglomerado de pelotudos que se quedan re manija porque no pudieron estar con ninguna, se van a su casa y hacen vaya a saber qué.























Estudios de la Universidad de Denver, Colorado llama pichones (little birds)  a estos sujetos, que tras de buscar y buscar, no lograron nada. Pero de seguro la chica a la cual le insistieron, se fue con uno que –obviamente- no está en ese grupo. Entonces podríamos decir que de cada tres pichones que vuelven a su casa a dormir, una mujer se va a dormir con un cuarto chico que no se va a dormir solo. Calculando que en un boliche entran 500 personas, digamos que hay 300 hombres y 200 mujeres, eso hace a  75 mujeres que tuvieron la oportunidad de heredar su información a la continuidad de la raza humana. Por lo tanto, veamos, si en una masa de 200 mujeres 75 cogen seguro y en una masa de 300 hombres, sólo 75 se van con la chica, claramente la mujer es más propensa a pasar una noche de sexo que un varón en un 55.5% de las noches de joda.


Categoría 3 : Hombres que se pasan la deriva genética por el forro de las pelotas y por lo tanto no se calientan en estar con una mujer y hacen pelotudeces con sus amigos.  




















Como vemos en la imagen son pibes que ven el boliche como centro de recreación y no de seducción. Por lo tanto se ahorran la frustración que sufren los pichones, puesto que van al boliche sin más objetivo que el de pasarla bien con sus amigos.
 Por lo tanto si le sumamos estos hombres que no tienen intención de participar en la variabilidad genética de nuestra especie, a los hombres que si quieren pero que no pueden debido a que no pueden alcanzar la atención de una mujer por distintas variables, afirmamos que las mujeres aportan más genes que los hombres en el mapa genético de la población mundial de humanos.

Conclusión: Una mina tiene más chances de coger que un chabón.  Es así… Pichón.
                    


**LauCHa**

Inspirado por un texto de Niko Morales (mi primo)



V de Vergûenza (canchereadas)

Al mejor estilo tusecreto.com, vuelvo con estas anécdotas en las que pretendo hacerme cargo del importante grado de pelotudez que puedo y que puede alcanzar la gente cuando quiere cancherear.

Gato con guantes…

Una fría tarde en la capital, encadenado a la rutina arranqué a caminar por el ya recurrente sendero hasta la parada del colectivo. Puesto que unos húmedos y gélidos 6 o 7 grados hacían que la gente camine con el cuello escondido tras bufandas y la manos refugiadas en los bolsillos, decidí ponerme mis guantes de lana que dejaban la yema de los dedos al descubierto (aclaro que usaba esos guantes no sólo por gusto, sino que los guantes normales me impiden manipular los objetos con total seguridad, como el celular, llaves, monedas y demás cosas que precisan de motricidad fina para que funcionen).
Parado bajo el cartelito de la línea 12, veía como el bondi se acercaba al cordón para que yo me suba. Cuando subí al colectivo, vi que en el medio de éste había un grupo de chicas bastante bonitas. No se si fue el frío y/o mi naturaleza de hombre lo que hizo que yo quiera hacerme el lindo con las muchachas que habían reparado una fugaz pero sólida e intencionada mirada hacia mi persona, así que con mi mejor voz seductora de locutor dije: “$ 1,25 por favor”. Una vez que me decidí a poner las monedas en el giratorio dispositivo, un pedazo de lana suelta de mis guantes se atoró en el engranaje. Asustado empecé a tironear con fuerza mientras el aparato forzaba mi mano y en consecuencia mi brazo haciendo que yo también gire hasta que por fin el guante se rompió y el pedazo de lana quedó dando vueltas con el resto del aparato.
Cuando pude levantar la mirada, aun jadeando y con el pulso acelerado noté para mi desgracia que no sólo las chicas con las que quise hacerme el galán se estaban riendo, sino también el colectivero y un par de pasajeros más…

Cuidado: Desnivel.

Me encontraba en el fondo del colectivo leyendo unos apuntes y escuchando música de la que no se canta (cosa de concentrarme en la lectura y aislarme de los ruidos del motor). Casi llegando a la facultad, se subió un grupo de chicas de no más de 17 años. Teniendo todo el colectivo para sentarse eligieron los asientos que estaban delante mío, menos una que se quedó en el medio del colectivo, antes del escalón que separa el espacio para discapacitados, viejas, embarazadas y gente molesta que se pone al lado de la puerta y te dificulta el descenso del colectivo, de la tierra alta donde abunda la gente que no sede el asiento ni por amenaza de inminente escupitajo en el ojo. Espero que haya quedado claro el lugar en donde se encontraba la chica, con la que desde el fondo yo intercambiaba un par de miradas buscando una complicidad que los dos sabíamos inexistente, pero aun así continuamos jugando al “te miro y me hago el gil que mira otra cosa”.
Como un buen porcentaje de los porteños, empezaron a hablar a los gritos cosa de que todo el colectivo escuche su charla, y yo como tipo interesado en los andares de nuestra juventud (por no decir chusma), me saqué los auriculares. La charla giraba en torno a cosas del colegio y sobre una chica que no era del agrado de ese grupito. Cuando pidieron opinión a la chica que se encontraba en las tierras bajas, empezó a acercarse de a poco hacia sus amigas mientras que a paso seductor y dedicándome unos falsos parpadeos, respondía al pedido de sus amigas sin reparar que pocos centímetros más adelante estaba el escalón... La caída fue en cámara lenta, uno de los pies quedó enganchado en el escalón y la velocidad que tomó impidió su innata reacción de poner las manos, haciendo que se haga cajeta la cara contra el suelo.
La facilidad que tiene el ser humano para reírse de la desgracia ajena es una bendición de la que decidí prescindir para ahorrarle un poco de vergüenza, así que en lugar de mearme de risa en su cara, miré por la ventana y largué una disimulada carcajada y esperé para mear en la facultad…






La moraleja es que si se van a hacer los cancheros, hay que tener en cuenta todos los factores climatogeográficos, adversidades tecnocientíficas y vicisitudes varias que al sumarse con tu potencial estupidez, puedan de una u otra manera complicar tu banal intento de cortejar al projimo (o a su mujer).

**LauCHa**

Como conoci a Ariel

Ruidos y voces que parecían susurrar desde la cocina se infiltraban por de bajo de la puerta de mi pieza. No les preste atención, pues, ahora vivo solo, es imposible que haya alguien dentro de la casa, por lo tanto no deje que el miedo supersticioso invada mi sueño y continué abrazando a la almohada hasta que el irritante ruido a ciudad me despertó: A las 9 de la mañana el primer bosinazo y frenada de colectivo choco contra mi oído haciendo que abra los ojos. Después de unas cuantas vueltas y suspiros me levante.

Cuando salí de mi habitación, subí la persiana del living para invitar al sol a tomar unos mates. Acto seguido prendí la radio, me dirigí a la cocina para poner la pava, pero una montaña de platos y cacerolas, que debido a su antigüedad en la bacha ya estaban algo corroídas, me impedían llenar la pava. Inmediatamente después de agarrar la esponja escuche una risa dentro de la heladera. En ese momento el miedo que había reprimido la noche anterior, empezó a aflorar. No sin agarrar un cuchillo me asome hasta la puerta de la heladera y la abrí lentamente. No me encontré con nada ni nadie raro, lo cual no me tranquilizo, la idea de perder la cordura me dio más miedo. Cuando estaba por cerrar la puerta de la heladera y llamar a un hospital psiquiátrico escuche la risa nuevamente, entonces empecé a revolver las entrañas del refrigerador y me encontré con un viejo plato de ravioles de incierta procedencia e incalculable antigüedad. -Buen día Laucha!- me dijo uno de los fétidos ravioles. –Esto es el colmo, me voy a poner a limpiar- me reproche después de cerrar la puerta de la heladera.

Ante esta pulcra amenaza, la suciedad de mi departamento empezó a sublevarse: la comida se aferraba fuerte a la vajilla, los ravioles me rogaban que no los tire a la basura, los pelos y restos de jabón que estaban de spa en el baño se negaban a despegarse de los azulejos. Cuando notaron que yo realmente quiero vivir solo, que no quiero convivir con ningún ser vivo a excepción de mi aloe vera, empezaron a contra atacar. Los ravioles agarraron un fideo y lo utilizaron como cuerda para escapar del tacho, la mugre de los platos hicieron piquete en la tubería y me taparon la cocina, el jabón empezó a correr por todo el baño haciendo que me resbale. Necesitaba ayuda, no podía yo solo ante la subversión a la que, paradójicamente yo le había no solo prodigado vida, sino también fuerza.

Cuando estaba pensando en prender fuego la casa, la lavandina, el cif crema, el poet, el trapo de piso y el escurridor acudieron a mi rescate y comenzamos la lucha: Acorrale a los ravioles y los obligue a meterse adentro del tacho (no sin recibir sus insultos y promesas de venganza), expulse la mugre del baño a través del desagüe y logre reprimir el piquete en la tubería de la cocina.

Termine sin poder compartir esos mates con el sol, pero con la satisfacción de estar seguro que ahora si vivo solo. Me fui a la cama sin comer, ya que no quería ensuciar nada. Cuando estaba cerrando los ojos, la puerta de mi habitación empezó a abrirse lentamente mientras hacia un suave rechinido –uy! no cerré la ventana del living- me dije sin darle importancia al viento. De repente comencé a sentir una suave presión en distintas partes de la cama que de a poco se acercaba a la almohada. Prendí el velador y vi a 15 ravioles rodeando mi cuello con un fideo. Querían cumplir su rencorosa promesa.


**LauCHa**

La Carta

Me llegó una noticia hoy que un tanto-en parte- me entristeció. Algo que hizo darme cuenta que pronto tendré un cambio en mi vida.

A quien va dirigida esta carta, no es de entender por las buenas, así que quiero usar mi blog para ver si por lo menos la exposición publica hace que entienda.

Querida:

Disculpame que te moleste otra vez, ya se que estas cansada de que te toque e intente cambiarte, transformarte en algo que no sos. Pero me parece que no fui muy claro cuando hablé de lo nuestro: no entendiste cuando lo plantee la vez pasada. No es que yo no te quiera, ni me parezcas más que merecedora de mi fidelidad y predisposición a compartir esto juntos. Pero en el transcurrir de los últimos años te noté un poco lenta, que no congeniamos, no logras satisfacerme ni yo cuidarte como debería.

Entendeme, para mí también es muy difícil terminar esto, son muchos años juntos, tantas cosas que me mostraste, tantos secretos que compartimos, tantas risas y disgustos.

A lo que voy es que ya no puedo más seguir así, no puedo mentirte ni esconderte la verdad: hay otra. Por lo tanto creo que lo mejor es terminar esto.

Te voy a extrañar muchísimo, pues, fuiste la primera en mi vida (la primera que era sólo para mí, más allá de que mis amigos intentaron hacer lo que sólo yo se hacer: tocarte y entenderte). Se que yo soy el único que puede hacer que vivas, pero no quiero que entiendas esto como tu muerte, seguirás siempre en mi, y en mi placard.

Gracias por todo vieja computadora, gracias por tus escasos 128 mb de memoria, tus limitados 40GB de espacio, tu arcaico windows 98 y tus sistemáticos tildes cuando tenía que hacer algo importante.

Pronto tendré compu nueva

**Laucha**